La comedia


Introducción

Cuando elegí el cine como tema sobre el que hablar, pensé en millones de maneras de enfocar el trabajo, pero, tras darle muchas vueltas, decidí que la mejor forma de defender mi postura frente al séptimo arte era eligiendo un subgénero y hacer una pequeña reseña histórica, recogiendo la evolución que ha sufrido hasta nuestros días y los autores y filmes más destacados (centrándome menos en la comedia romántica que en otros tipos de comedia).

De entre todos los géneros del cine, me he decantado por este quizá porque su finalidad es provocar la risa del espectador y, en la medida de lo posible, su felicidad.

En la vida de una persona, es imprescindible, bajo mi punto de vista, evadirse momentáneamente de la realidad para olvidar las dificultades que se nos presentan en nuestro día a día. La comedia es una maravillosa vía para hacerlo, ya sea dentro del cine, el teatro, la novela, etc; y por ello en este primer artículo trataré sobre ella.

Lo más importante que quiero transmitir con este artículo es el amor que muchos sentimos por el cine antiguo, y que, al parecer, tiene sus días contados en las nuevas generaciones.


Breve Historia

Junto al documental, el cine cómico es el género más antiguo de toda la historia del cinematógrafo. Dado que el cine surgió a fines del siglo XIX en las barracas de feria, su primera intención fue sorprender al público con una oferta jocosa, festiva y atrayente.

El modelo más conveniente para lograr ese fin era el teatro de variedades, y por ello la pantalla de aquel primer cine acogió los mismos estereotipos que ya funcionaban sobre el escenario, insistiendo en el carácter visual de aquellas humoradas propias del vodevil.

Los ejemplos en este sentido no escasean y permiten una clara catalogación de las intenciones de aquel primer cine cómico: un jardinero que pierde el control de su manguera y acaba calado hasta los huesos, o un transeúnte que se ve comprometido en medio de una persecución policial. En todo caso, situaciones dinámicas, desbocadas, donde no escasean los equívocos y la violencia se sublima hasta perder todo matiz amenazante.

En líneas generales, el cine cómico propicia las situaciones hilarantes mediante acrobacias y convenciones visuales, y la comedia lo consigue por medio de efectos lingüísticos. En ambos casos, el cine practica el humorismo, provocando esa quiebra en las expectativas que, según los psicoanalistas, causa nuestra carcajada. Dicho de otro modo, lo que nos hace reír es comprobar que un personaje de quien se esperaba una determinada actuación, efectúa otra muy distinta, a veces disparatada. En el caso del cine cómico, esa actuación tendrá un carácter visual, y estará conducida por una línea dinámica. En cambio, la comedia cinematográfica hereda de sus antecedentes teatrales el juego de palabras, las réplicas y contrarréplicas que llegan a la risa mediante el ingenio de los diálogos y las situaciones.

Suele citarse “El regador regado” (The biter bit. 1897), de los hermanos Lumière, como el primer antecedente de este género que, en nuestros días, sigue interpretándose. Pese a su continuidad, resulta inevitable identificar cine cómico y cine mudo, pues fue en el periodo anterior a la aparición del sonoro cuando el género alcanzó sus momentos de gloria. Entre las estrellas que triunfaron durante ese periodo figuran Buster Keaton, Harold Lloyd, Max Linder, Harry Langdon, Charles Chaplin "Charlot" y Laurel y Hardy, conocidos como "el Gordo y el Flaco".

Elogiado por el movimiento surrealista, el cine cómico mantuvo cierta vigencia con la llegada del sonido. Frente a la fisicidad, dinamismo e impulso circense del cine mudo, la comedia cinematográfica opta, desde sus inicios, por el diálogo ágil y el juego de los equívocos.

Al igual que sucede con su vertiente escénica, la comedia acredita en el cine una cualidad satírica, bromista, burlesca, con una propensión más o menos marcada hacia el reflejo grotesco de las costumbres sociales. A imagen de su contrapartida teatral, también el cine de comedia asume diversas tendencias, como la farsa, el vodevil, el sainete y la comedia sentimental, que adapta a las convenciones del lenguaje fílmico.

En los años treinta, Mae West en No soy ningún ángel (I’m No Angel, 1933) y W.C. Fields personificaron la comedia pícara tanto en los escenarios como ante la cámara.

El absurdo surrealista fue plasmado en el celuloide por los Hermanos Marx en películas como Una noche en la ópera (A Night at the Opera, 1935), mientras que Cary Grant en Luna nueva (His Girl Friday, 1940) se presentaba como el galán idóneo de filmes vodevilescos, impregnados de un cierto romanticismo en sus tramas.

En cierto modo, tales son las tres líneas fundamentales seguidas por la comedia posterior. De hecho, la tradición de Mae West se ha mantenido en la actualidad, cada vez menos matizada y elegante, en producciones con un claro matiz erótico.

La comedia alocada y verbal de los Marx fue incluso intelectualizada por humoristas como Woody Allen en obras como El dormilón (Sleeper, 1973) y Annie Hall (1977).

Y la comedia romántica y festiva que en otro tiempo dirigieron cineastas como Howard Hawks, se mantiene en la actualidad, si bien con una dosis inferior de talento en los diálogos.

En el desarrollo de la comedia cinematográfica desempeñaron una función destacada el alemán Ernst Lubitsch, especialmente con La viuda alegre (The Merry Widow, 1934) y el actor Jack Lemmon, de la mano del austríaco Billy Wilder, director entre los más grandes, con excelentes títulos como Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959) o El apartamento (The apartement, 1960), que llevaron al cine estadounidense el ritmo incansable del vodevil centroeuropeo.

Ellos marcan el comienzo de una comedia más sofisticada e inteligente, en la que destaca el grupo inglés llamado “Monty Pythyon”, con obras como La Vida de Brian (Life of Brian, 1983) o El Sentido de la Vida (The Meaning of Life, 1979) y numerosos sketches

Progresivamente trivializado y cada vez más pueril, el cine de comedia de las últimas décadas ha recogido su principal inspiración de la pequeña pantalla. De ahí que, por ejemplo, el cine de los ochenta se caracterizase por la presencia de cómicos procedentes de la televisión, como Steve Martin, Richard Pryor, Chevy Chase, Dan Aykroyd, Eddie Murphy, John Belushi, John Candy y Bill Murria.

Aunque hay numerosas excepciones, y podemos seguir encontrando comedias de gran calidad a pesar del comercialismo que está sufriendo este género. Estas obras están reservadas a un público más selecto y quedan en un segundo plano ante las grandes producciones enfocadas a las masas. Dentro de estas comedias destaca la producción ingeniosa basada en la psicología de los personajes del, anteriormente mencionado, director, actor y guionista Woody Allen.

Como sucede con otros géneros cinematográficos, la comedia se ha entremezclado con otras tendencias temáticas y hoy está ligada a producciones de género aventurero donde no escasean las situaciones cómicas.


Opinión Personal

Entre todo el repertorio de hilarantes comedias que se han rodado a lo largo de la historia hay ciertas obras de visionado imprescindible. No hay un listado único, pues depende de la opinión del crítico elegir cuáles entran y cuáles no. En este apartado me gustaría recomendar aquellas películas que me han marcado y me han hecho amar el cine.

- (1923) El Hombre Mosca de Harold Lloyd
- (1927) El Maquinista de la General de Buster Keaton
- (1931) Luces de la Ciudad de Charles Chaplin
- (1933) Fra Diavolo de Laurel y Hardy
- (1933) Sopa de Ganso de Los Hermanos Marx
- (1935) Una noche en la ópera de Los Hermanos Marx
- (1936) Tiempos Modernos de Charles Chaplin
- (1938) La Fiera de Mi Niña de Howard Hawks. Con Katharine Hepburn y Cary Grant
- (1940) El Gran Dictador de Charles Chaplin
- (1959) Con Faldas y a lo Loco de Billy Wilder. Con Jack Lemmon
- (1963) Irma la Dulce de Billy Wilder. Con Jack Lemmon
- (1966) En Bandeja de Plata de Billy Wilder. Con Jack Lemmon y Walter Matthau
- (1968) La Extraña Pareja de Gene Saks. Con Jack Lemmon y Walter Matthau
- (1972) Todo lo que Ud. quería saber sobre el Sexo pero nunca se atrevió a preguntar de Woody Allen
- (1973) El Dormilón de Woody Allen
- (1979) La Vida de Brian de los Monty Python
- (1983) El Sentido de la Vida de los Monty Python
- (2001) Amèlie de Jean-Pierre Jeunet


Sánchez Macías,
Irene.

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