La vida de Brian
Año: 1979
Duración: 93 minutos
País: Gran Bretaña
Director: Terry Jones
Guión: Terry Gilliam, John Cleese, Michael Palin, Graham Chapman, Eric Idle y Terry Jones
Música: Geoffrey Burgon
Fotografía: Peter BiziouReparto: John Cleese, Michael Palin, Graham Chapman, Eric Idle, Terry Jones, Terry Gilliam, Charles McKewon, Bernard McKenna y Andrew McLachlan
Productora: HandMade Films
Género: Comedia
Inauguro esta sección de cine clásico con una de las películas más conocidas y polémicas de los Monty Phyton, La vida de Brian, delirante parodia bíblica cuyo protagonista, Brian, nace en un pesebre de Judea al mismo tiempo que Jesucristo. Tres reyes magos, guiados por una estrella, lo confuden con el hijo del Mesías pero pronto queda evidente que en realidad, el recién nacido es sencillamente... Brian. Año 33 d.C. El pueblo de Judea vive bajo el control y dominio del Imperio Romano. El pueblo espera desesperadamente la aparición del Mesías, hijo de Dios que los guiará y salvará de la desgracia que viven. Brian es el ejemplo de como una sociedad consumida por las enfermedades y la pobreza y bajo opresión romana busca su salvación en el Mesías, representado en la figura de un hombre. La vida de Brian no es una secuencia de imágenes absurdas que hacen reir, es una comedia de humor maravillosamente inteligente que a golpe de carcajada se gana la admiración y el respeto del espectador. Brian, es hijo de un centurión romano pero que odia a los romanos. Se une al Frente Popular de Judea o Frente Judaico Popular ("descojonante") para demandar los derechos del pueblo de Judea. El Frente Popular planea reivindicarse secuestrando a la mujer de Pilatos, pero la misión fracasa y Brian es perseguido por los romanos. Por otro lado, un sector radical de Judea reconoce a Brian como el Mesías, y a pesar de negarlo continuamente. Finalmente, igual que Jesucristo, es cruxificado. Esta película es una obra maestra en todos los sentidos. Es una gracia tras otra, sin fin, parodiando desde el humor la época en la que vivió Jesús. A pesar de las críticas por parte de la Iglesia, no hay que confundir a Brian con Jesucristo. Son dos personajes distintos. De hecho la intención de los Monty Phyton no es explicar que Jesucristo pudo ser en la antiguedad el Brian de su película, sino que en aquella época la situación era tan desesperada que cualquier hecho paranormal (ni aunque lo fuese) era un milagro. Puede que Jesús sólo fuese producto de una sociedad desesperada y sumida en la desgracia, en cambio, el director trata a Brian de una manera distinta, pues de hecho, Jesús aparece retratado en la película dirigiendose al pueblo de Judea. Creo que es una crítica de la sociedad de la época no del personaje de Jesucristo en sí. El guión es simplemente fantástico, desternillante, brillante, original... Puesto que la película está dirigida y protagonizada por un grupo de humoristas, las actuaciones encajan perfectamente con el guión y dinámica de la película. Los gestos acompañados de frases de enorme capacidad para hacer reir es uno de los ingredientes mejores elaborados de la película. La ambientación escénica, contrasta con la estructura interna de la película, me explico. Lo que se ve, los escenarios, edificios, y prendas de vestir podrían ser dignas de cualquier superproducción bíblica como Ben-Hur o Los 10 Mandamientos, cuando se trata según la crítica y el público de la mejor comedia de todos los tiempos y no de un drama épico. La música sigue el mismo ejemplo en algunos casos, a excepción de la escena final. Sobre la calidad del sonido es bastante baja en la versión original, así que recomiendo verla restaurada en DVD. Por último, los efectos especiales son prehistóricos (tiene su explicación que sean tan malos). En conclusión, La vida de Brian es probablemente una de las mejores comedias jamás hechas. Desde fuera y para quién no la haya visto puede parecer poco atractiva, pues estamos hablando de una película de hace casi treinta años. No os fieis de las apariencias, pues es ésta una obra maestra del cine, reconocida no sólo por la crítica, sino por el público. Yo por mi parte, nunca me he reído tanto en una película.